Los mundos que habitamos


Los mundos que habitamos tienen nombres. 

Se asoman desde la profundidad árboles, pájaros, niños, arreboles...Las corrientes eléctricas de las sinapsis se parecen a ríos estruendosos de emoción súbita que luego se calman para desembocar en el océano. Las olas, si, se mecen tranquilas, respirando, respirando. ¡Que alegría!

Escuchas?

A lo lejos en tu mente, hay una voz que se dirige frecuentemente a ti; un poco bruja, fría, a veces se burla de tus "colorcitos" y formas que luego serán como una ventana para ver algo. Pero no te enfades contigo, son susurros de viejas sombras que solo podrías iluminar.

Que me dices del camino, del cactus con espinas, del ave que se devuelve y chapotea, del niño que la cometa eleva, del asteroide que quiere caer directo sobre la Tierra, del llamado de la naturaleza (ese que escuchan las personas cuando no son muy superfluas); de las notas musicales que se convirtieron en pájaros, de la cuadricula flexible, del cuadro de "Galería".

El tiempo se detuvo, el reloj paró para soltarse un poco del tic- tac diario, del horario para todo, del secuestro de nuestra Libertad. 

Juntando fragmentos, silencio, risas, abismos, melodías, puentes, manos, abrazos.

Taller con el Banco del Tiempo-Colombia


































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